Se desarrolla
con una originalidad mayor, con una expresión menos idealizada de las formas.
Frente la ideal
de la tranquilidad clásica Neoclásica hay una muestra patetista, con un
gestualismo algo retórico que está casi en las antípodas de esa armonía.
Formalmente las
composiciones están en movimiento, están regidas por diagonales y las
composiciones son abiertas.
| La Marsellesa, de François Rude (1833) |
El escultor más importante fue François Rude (1784-1855) a quién se debe como obra maestra el grupo “La partida de los voluntarios en 1792”, relieve conocido popularmente como “La Marsellesa”,
que realizó para el Arco de triunfo de La Estrella de París. Al servir
de adorno a una obra neoclásica, mostraba ciertos condicionamientos, en
el vestuario y en la disposición triangular de los personajes. Sin
embargo a través de las diagonales consiguió movimiento y tensión
dramática; también existe un efecto pictórico de los claroscuros. Hay ya
un claro sentimiento romántico de exaltación de los valores nacionales
en esta alegoría del pueblo francés revolucionario, dirigido por el
Genio de la Patria, encaminándose a defender la República.
Se hicieron también esculturas de animales -panteras, tigres,
etc.- que manifestaban el gusto por el movimiento y la tensión muscular.
Eran esculturas decorativas para los interiores burgueses, casi siempre
realizadas en bronce. Destacó Barye (1786-1875)
No hay comentarios:
Publicar un comentario